Las razones que frenan el aseguramiento de viviendas en el país

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Una débil estrategia de las compañías, falta de canales adecuados de distribución, descuido de las familias, percepción de altos costos y baja cultura del seguro, figuran entre las principales razones por las que en Colombia no se están asegurando las viviendas en los niveles deseados.

La tasa de aseguramiento de inmuebles ronda entre el 10 y el 15 por ciento, según cálculos de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), un nivel muy bajo si se tiene en cuenta el riesgo de sismicidad y la alta propensión a los desastres naturales debido a las condiciones topográficas del país.

“En aseguramiento empresarial (inmuebles) existen adecuados niveles, pero en vivienda son bastante bajos y desafortunados”, dice Gonzalo Alberto Pérez, presidente de Suramericana de Seguros.

Las cifras de la industria le dan la razón, pues se estima que solo el 5 por ciento de las copropiedades horizontales en el país cuentan con pólizas para proteger sus áreas comunes frente a algún desastre, pese a que existe la obligación normativa de tenerlas.

Sólo en Bogotá unas 10.000 de esas copropiedades tienen sus pólizas al día, frente a un mercado que supera con facilidad las 200.000, estima el gremio asegurador.

Los aseguradores concuerdan en que nos hemos acostumbrado a que sea el desastre el que llame primero a la puerta de nuestras casas antes de darnos cuenta de la necesidad de tener un amparo que permita sobreponernos cuando ocurre la tragedia.

María Camila Silva, gerente de reaseguros de QBE Seguros, dice que las pólizas de incendio y terremoto, por lo general, están asociadas a los créditos de vivienda, el problema es que una vez se cancela el préstamo no se vuelven a renovar, con lo cual las viviendas quedan desprotegidas.

El número de créditos hipotecaros vigentes a diciembre del año pasado superaba los 930.000, según la Superintendencia Financiera.

En la industria coinciden en que no se trata de un tema de costosy menos cuando se trata de proteger el patrimonio familiar, que en la mayoría de los casos ha demandado esfuerzos y sacrificios importantes.

Pérez, de Suramericana, dice que se está hablando de una cifra de entre 2.500 a 3.000 pesos por cada millón asegurable de la vivienda, pensando en una tasa alta, lo que sería igual a unos 25.000 o 30.000 pesos mensuales para una vivienda de unos 100 millones de pesos.

Muebles son asegurables

Carlos Triana, líder de colocación de Delima Marsh, dice, no obstante, que el tema de costos para ciertos sectores puede considerarse alto comparado con los ingresos per cápita, caso en el que las familias tienden a priorizar otros gastos por encima del de los seguros.

Lo cierto es que en materia de seguros para vivienda cada caso es particular y no existe una regla general, pues no es lo mismo una vivienda de 100 millones de pesos en Bucaramanga, Armenia o Bogotá que una de igual precio en Cartagena o Barranquilla.

Silva, de QBE Seguros, explica que el valor de una prima de terremoto está determinada por las características de la vivienda, material de construcción, ubicación, antigüedad, número de pisos, entre otros aspectos. “Cada riesgo es diferente y el valor de la prima refleja la evaluación de ese riesgo”, dice.

A manera de ejemplo, una vivienda de características formales, un piso, antigüedad no mayor a 5 años y uso residencial ubicada en Bogotá, cuyo valor comercial sea 100 millones de pesos tendrá una prima de cobertura de terremoto de entre 50.000 y 100.000 pesos anuales, es decir, no más de 10.000 pesos mensuales.

La experta precisa que el valor de la prima puede aumentar si una familia extiende las coberturas básicas para el hogar como incendio, daños por anegación, vientos, rayo, rotura de vidrios, asistencias.

No es necesario esperar a tener vivienda propia para proteger el patrimonio familiar frente a cualquier eventualidad, pues como arrendatarias las personas también pueden adquirir protección para los bienes que se encuentran dentro del inmueble que habitan.

“Existe siempre la objeción del precio, pero es más una idea equivocada ya que el mercado ofrece múltiples alternativas a costos realmente bajos”, señala Silva.

En cualquier caso, es recomendable que a la hora de tomar la póliza para amparar sea la vivienda o los bienes muebles de la familiar, pedir al asesor que le explique en detalle los alcances de la póliza, las coberturas, en qué casos aplica y en cuáles no. Todo debe quedar aclarado para no llevarse sorpresas a futuro.

Tarea pendiente

La reciente avalancha de la quebrada La Liboriana, que dejó 84 muertos y cientos de familias sin hogar en Salgar (Antioquia) la semana pasada; la sucedida en Fusagasugá en octubre de 2014 y otros siniestros naturales ocurridos en reciente oportunidad, han encendido las alarmas entre las familias y la propia industria frente a la necesidad de elevar los niveles de aseguramiento de las familias y sus viviendas.

“Creemos que falta un nivel más adecuado, los aseguradores tenemos que ser mucho más proactivos en llegarle a las familias con mejores canales y productos para que aseguren sus viviendas. Estoy convencido que no es un tema de precios, es un tema de conciencia y las compañías tenemos una responsabilidad muy grande para sensibilizar a ese mercado”, dijo el presidente de Suramericana.

Triana, de Delima Marsh, señaló que, las compañías sí están interesadas en diversificar su portafolio y el gremio ha realizado campañas publicitarias. Pero advierte que falta diseñar estrategias más efectivas para lograr la penetración que se espera.

“Se deberían estudiar alianzas con el Gobierno para impulsar su masificación, como con la Oficina de Atención de Desastres, la de Gestión del Riesgo, la Defensoría del Pueblo”, dice.

Silva, de QBE, ve que el mercado asegurador tiene grandes capacidades de aseguramiento en terremoto, pero señala que es necesario darle mayor capilaridad al seguro y que las personas entiendan que este no es un tema solo de propietarios de viviendas sino también de los arrendatarios.

Los aseguradores creen que uno de los canales que les permitirá llegar a más familias con productos acordes a sus necesidades para asegurar sus viviendas, son los corresponsales bancarios, a los que el Gobierno les dio el aval para vender microseguros a mediados de enero pasado a través del Decreto 034 del 2015.

Fuente: http://www.eltiempo.com/economia/sectores/falta-de-aseguramiento-de-viviendas-en-colombia/15819896

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