Aprende todo sobre los remates de propiedades

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Un puñado de personas agrupadas en algo que intenta parecer una sala, pero que más bien parece un antiguo galpón que en sus mejores años sirvió de bodega para algún negocio. Al fondo del lugar un podio y sobre éste un caballero dotado del máximo poder, un martillo.

La escena, un remate. El objeto en cuestión, una propiedad. El juego comienza cuando se anuncia el inmueble a rematar y termina una vez que el poderoso martillero lanza la pregunta del millón: “¿quién da más?”.

Como un negocio redondo la decena de asistentes busca ser el dueño de la puja máxima y así convertirse en el nuevo propietario.

Las propiedades pueden salir a remate por distintas causas, deudas en las contribuciones, en los dividendos, disputas entre familiares por concepto de herencia, necesidades económicas urgentes u otras.

Para formar parte de este ventajoso proceso hay que contar con la suma de garantía que te permite entrar a pujar por la oferta. La boleta de garantía es un monto específico de dinero, que lo fija la entidad que organiza el remate y es la cuota mínima que debe poseer la persona para entrar a competir por la propiedad.

Los potenciales compradores deben adquirir esta boleta de garantía por el monto mínimo publicado en el aviso y entregarla a los encargados de llevar adelante el proceso el día del remate. Si no cuenta con este documento será imposible que participe en el proceso.

Hay dos tipos de remates de propiedades, pueden ser judiciales o públicos. Los primeros son subastados por martilleros judiciales inscritos en la secretaría de la Corte de Apelaciones. Los segundos provienen de procesos particulares, y realizado por martilleros públicos, registrados en la subsecretaría del Ministerio de Economía.

Los inmuebles que salgan a remate contarán con una garantía, como explicamos anteriormente y un monto mínimo, piso desde el cuál comienzan a hacerse las ofertas. Éste monto también es fijado por la entidad organizadora. Generalmente las subastas se realizan 30 días después de la publicación del aviso.

Lo primero es comunicarse con la institución que publicó la licitación para conocer todos los antecedentes de la propiedad. Luego se pueden adquirir las bases del proceso para enterarse de los detalles del proceso.

Es recomendable hacer una visita a la vivienda ojalá asesorado por un abogado particular para que revise las referencias que proporciona el martillero o casa de remate.

Aquel que se adjudique la propiedad tendrá opciones para pagarla dependiendo de quién remate. En el caso de los bancos, éstos piden los mismos requisitos que para un crédito hipotecario normal para un préstamo que solvente la casa rematada. En otros casos, la propiedad debe ser cancelada al contado.

Enterarse de estos procesos es fácil, siempre están siendo anunciados en los medios; diarios, como la sección económicos de El Mercurio, televisión, en sitios específicos de internet, como preremates.cl o Macal y en los sitios web de la tesorería, de las casas de remate o de los juzgados.

Es la manera perfecta de hacer un negocio redondo.

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