¿Cómo hacer un riego automático para mi jardín?

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¿Aburrido de perder tiempo regando el patio? ¿No quieres pasar más días congelado en el jardín durante el invierno porque alguien debe “echarle agüita a las plantas”? Bueno, la solución es fácil y puedes hacerlo tú mismo. Automatiza tu riego y olvídate de la manguera, el frío, pasto y árboles secos por falta de agua, etc.

Lo primero que debes saber es que el precio del sistema de riego automático dependerá especialmente del tamaño de tu jardín. Una vez dicho esto, manos a la obra.

Diseño:

La etapa número uno de la creación de un sistema de riego automático es el diseño y distribución de las piezas. Dependiendo del jardín, dibuja un plano por donde pasarán tus cañerías y dónde pretendes ubicar los aspersores (regadores).

Lo más importante a considerar en esta etapa es que la primera línea de regadores debe quedar pegada a la casa, apuntando hacia el jardín, para así evitar que se mojen las murallas de la casa, lo mismo si tienen algún camino o sendero que desean evitar sea alcanzado por el agua.

Divida su jardín en sectores, esto hará más fácil el funcionamiento del regadío y permitirá tener más potencia de agua. Además le facilitará la construcción y elección de aspersores dependiendo del sector.

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Aspersores:

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Ten en cuenta que los aspersores deben elegirse según el tipo de planta que deseas regar. Para el pasto, para árboles, para flores, existen distintos y especializados tipos que le entregarán a la planta en cuestión la cantidad de agua necesaria en cada caso.

Existen aspersores fijos y “pop up”, estos últimos quedan escondidos a ras de suelo y se levantan con el impulso del agua cuando se inicia el riego. Son recomendables para jardines donde hay niños o mascotas ya que evitas que se rompan más fácilmente.

Para jardineras, maceteros o plantas más delicadas existen pequeños aspersores dentro de una línea llamada “microriego”, que te permite en tu mismo circuito dirigir el riego con piezas y mangueras pequeñas hacia los lugares más delicados, que requieren menos cantidad de agua.

Una vez que elijas el tipo de aspersor deberás calcular cuántos necesitas. Esto dependerá del tipo que escojas ya que cada uno abarca un diámetro diferente.

Válvulas:

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Todas las cañerías nacen en las válvulas. Estas actúan como llave de paso para el agua y tienen la ventaja de funcionar con un impulso eléctrico, lo que les da la posibilidad de ser automáticas.

Dichas válvulas a su vez, van conectadas al panel de control.

Paneles de control:

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Los paneles de control te permitirán operar todo el sistema de riego. Programarlo para que se encienda a una hora específica, para que funcione la cantidad de horas/minutos que desee, para que se encienda cuando no hay nadie en casa, etc.

El panel de control dará la orden a las válvulas para que se abran y dejen pasar el agua, la fuerza del agua impulsará el funcionamiento de los aspersores y todo su sistema de riego estará funcionando a la perfección.

El panel de control que elijas también dependerá de la cantidad de válvulas que tenga, pues no todos tienen la misma capacidad. La cantidad de válvulas le dará la cantidad de sectores que puede tener en un sistema de regadío. El panel de control le permitirá su funcionamiento de forma independiente.

No se preocupe si una pieza se rompe o si necesita cambiar alguna válvula ya que todos los repuestos son vendidos en las tiendas de construcción o de hogar y jardín.

Aplicación Móvil Rachio:

Rachio es una aplicación y un módulo controlador que permite controlar tu riego automático desde tu celular, completamente a distancia.

Ellos proponen un 30% de ahorro en el uso exterior de agua ya que puedes decidir suspender el riego en caso de que el clima lo permita, regar durante menos tiempo dependiendo del caso y manejar tus sistema de riego a distancia.

Puedes descargarla o conocer más sobre ella en AppStore o GooglePay.

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